DONDE EL RUIDO NO MANDA: Cancelada y Donsal, en Os Ancares Lucenses: una opción habitable ante la crisis de salud mental
Publicado por: acn en GeneralSi te pesa la ciudad, no siempre es falta de carácter. A veces es el cuerpo diciendo “basta”: demasiada prisa, demasiada pantalla, demasiado ruido, demasiada alerta. Y ese cansancio, cuando se cronifica, deja de ser cansancio y se parece a otra cosa: insomnio, irritabilidad, ansiedad sostenida, tristeza que no se explica, fatiga mental, dificultad para concentrarse.
La salud mental ya no es un tema “de minorías” ni una moda. La OMS resume que más de mil millones de personas viven con trastornos mentales y que el mundo necesita escalar servicios con urgencia. En la Unión Europea, antes incluso de la pandemia, se estimaba que 1 de cada 6 personas tenía problemas de salud mental, con un coste social y económico enorme.
España aparece en esa misma corriente. El INE, en la Encuesta de Salud 2023, señala que los cuadros depresivos severos aumentaron y alcanzan al 8,0% de la población de 15 y más años. Y UNICEF recuerda que, a escala global, una proporción relevante de adolescentes convive con trastornos mentales, en una etapa especialmente vulnerable.
En este contexto, es comprensible buscar “el fármaco” que lo arregle todo. Pero la ciencia y la experiencia clínica nos obligan a una frase incómoda: no hay una única palanca. La medicación es esencial cuando corresponde; la psicoterapia basada en evidencia, también; la red social y comunitaria, muchas veces es decisiva. Y, además, está el entorno: el lugar donde dormimos, respiramos, caminamos, trabajamos y convivimos.
Porque el cuerpo no vive solo de ideas: vive de señales. El ruido crónico, por ejemplo, no solo molesta; se asocia a molestia/estrés y a alteraciones del sueño, entre otros efectos. Y la evidencia sobre espacios verdes describe vías plausibles de beneficio: relajación psicológica, alivio de estrés, más actividad física, menor exposición a determinados estresores ambientales.
Con esta base, lo que se plantea aquí no es un eslogan, ni una promesa de curación, ni un “váyase al monte y se arregla”. Es algo más sobrio: preguntarse si hay territorios donde bajar el pulso resulta más probable, y donde la vida cotidiana deja de apretar el mismo nervio cada minuto.
Os Ancares Lucenses —y, dentro de su mosaico, los núcleos de Cancelada y el entorno de la cuenca del Donsal— tienen algo que no se fabrica: una geografía que regula. Laderas y valles, sierras a la vista, montañas intermedias, horizontes largos. Carreteras estrechas, sí, de montaña y con prudencia; pero también una circulación que rara vez impone esa agresividad acústica y emocional de la gran urbe.
Aquí el silencio no es vacío: es una materia viva. Lo oyes en el río, en los regatos, en pequeñas cascadas que no “actúan” para nadie y, sin embargo, sostienen una calma profunda. Lo oyes en el viento moderado, en la madera, en el paso. Y eso, para un sistema nervioso saturado, puede funcionar como una primera ayuda: menos micro-alarmas, menos sobresalto de fondo, más margen para descansar.
El verde, además, no es decorado: es alfombra. Musgos y helechos, flores estacionales, bordes de camino, claros de bosque, prados que cambian de tono con la luz. Caminar por sendas y caminos en un paisaje así tiene un efecto sencillo y poderoso: devuelve el cuerpo a su ritmo. No porque sea magia, sino porque el cuerpo entiende esa señal: “no hay amenaza constante”.
El clima —como en toda montaña atlántica— es variable por orientación y altitud, con estaciones marcadas, lluvia y episodios fríos. AEMET permite consultar predicciones y referencias locales para Becerreá, con umbrales, valores y episodios. Por eso, hablar de “clima benigno” exige matiz: benigno no significa fácil; significa, para muchas personas, habitable si hay vivienda adecuada, calor, planificación y rutinas. Y esa “rutina” es medicina silenciosa.
Si la idea es residencia estable o temporal, conviene ser precisos: nadie vive en una senda; se vive en núcleos. El valor está en Cancelada, parroquias ribereñas, aldeas próximas y villas con servicios, desde donde se accede al paisaje sin convertir la vida en una expedición diaria. Esa concreción —vivir donde se puede vivir— es parte de la seriedad del planteamiento.
Para quien busca recomponer su vida, también importa el tipo de actividad. Aquí es posible combinar teletrabajo donde ya existe conectividad suficiente con trabajo físico útil: huertos, frutales, prados, sotos, colmenares, pequeñas labores de mantenimiento. Y, además, hay oficios demandados que vuelven a ser columna vertebral: carpintería, fontanería, electricidad, desbroces, leña, reparaciones. No es solo economía: es sentido. Es terminar el día con algo tangible hecho, y dormir mejor porque el cuerpo participó.
La atención sanitaria no puede omitirse en un texto responsable. En Becerreá hay Centro de Saúde (SERGAS), referencia primaria indispensable. Y para lo especializado, se requiere un plan realista de accesos y continuidad, especialmente si hay diagnósticos ya establecidos o riesgo. El entorno puede ayudar, pero no sustituye seguimiento clínico cuando es necesario.
Incluso los indicadores demográficos invitan a pensar sin triunfalismo. En 2023, Galicia y la provincia de Lugo se sitúan en valores altos de esperanza de vida, y el promedio de la UE se mueve en cifras inferiores (81,4 en 2023; estimación 81,7 en 2024). Esto no prueba una causalidad simple —sería un abuso—, pero sí refuerza una idea: estamos ante territorios donde, pese a durezas históricas, la vida puede sostenerse con calidad cuando hay comunidad y hábitos.
Al final, lo decisivo es no engañarse: quien llega buscando un “bálsamo” no debe venir a huir de sí mismo, sino a cambiar condiciones de vida para que lo terapéutico tenga suelo donde agarrar. En ese sentido, Cancelada y el entorno del Donsal ofrecen algo raro en el siglo XXI: un lugar donde el ruido no manda, donde el agua y el verde ocupan el primer plano, y donde el cuerpo —por fin— puede dejar de defenderse a cada minuto.
Y si esto se lee como propuesta, que sea así: una opción habitable, seria, verificable, sin milagros ni propaganda. Una manera de vivir —estable o por temporadas— que puede ayudar a bajar la presión, reducir la sobrecarga, y devolver al corazón, al alma y al cuerpo un ritmo más humano. Sin prometer curación: prometiendo, como mucho, una posibilidad real de empezar mejor.
Fuentes: OMS, “Over a billion people living with mental health conditions…” (02/09/2025). · Comisión Europea, Comunicación COM(2023) 298 (1 de cada 6; €600bn; >4% PIB). · Comisión Europea, “A comprehensive approach to mental health” (09/10/2023). · INE, “Encuesta de Salud de España 2023” (depresión severa 8,0%). · UNICEF, SOWC 2021 y datos de salud mental adolescente. · OMS, guía/compendio sobre ruido y salud. · AEMA/EEA, ruido ambiental e impactos en Europa (2020/2025). · OMS-Europa, “Urban green spaces and health” (2016). · AEMET, predicción/umbrales Becerreá. · SERGAS, Centro de Saúde Becerreá. · Observatorio de Saúde Pública de Galicia/IGE (esperanza de vida). · Eurostat (UE 2023–2024).











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