Hemeroteca del mes febrero 2026

El ejemplo exportable del PR-G 159 Ruta Quintá – Río Donsal entra en la red de Senderos Azules 2026. Es la única nueva incorporación en el listado oficial de ADEAC para la provincia de Lugo, que pasa de 6 a 7.

Hay sellos que describen; y hay sellos que exigen. El programa Senderos Azules pertenece a la segunda clase: no se limita a señalar un lugar atractivo, sino que valida un itinerario como infraestructura pública de calidad bajo un sistema de criterios explícitos. La etiqueta funciona como una pequeña auditoría de campo: obliga a sostener trazado, señalización, equipamientos, conservación, seguridad y uso público responsable.

Conviene subrayar un aspecto que a veces queda fuera del titular: el PR-G 159 es, ante todo, un proyecto de iniciativa social. La sociedad civil lo impulsó y lo sostuvo a través de CyN, con voluntariado local e internacional (18 países y cuatro continentes) y con la implicación de cooperantes y familias del territorio. Esa mezcla de manos y procedencias explica que el sendero sea también una herramienta de cohesión: gente diversa trabajando para un bien común en la montaña interior, allí donde el abandono suele ganar por inercia.

El segundo dato que explica su valor de ejemplo es menos vistoso y más decisivo: el proyecto avanzó sin financiación estable. Durante 16 años el núcleo impulsor tuvo que cubrir carencias, reparar, reponer y mantener, asumiendo déficits que no siempre se ven desde fuera. En conservación, esa constancia es el verdadero músculo de un sendero: sin mantenimiento no hay calidad; y sin calidad no hay educación ambiental que se sostenga en el tiempo.

En 2026 el mapa se amplía hasta 194 senderos y más de 1.200 km reconocidos. Crecer así implica comparar más, justificar más y sostener estándares en una red extensa. Dentro de esa escala, la incorporación del PR-G 159 como NUEVO no es un detalle local: es un indicador de que el interior de Lugo coloca una pieza más en un tablero nacional que se evalúa con metodología y con jurado multidisciplinar.

Si se quiere entender por qué este itinerario encaja en la red azul, basta caminarlo con atención. Hay tramos que discurren largos bajo palio forestal, con hojarasca y claros de luz; el suelo se vuelve mullido y aparecen mantos de musgo verde, mientras que en troncos y copas de castaños y robles se dibuja el líquen blanco. No es solo belleza: es información ambiental a la vista.

Desde una lectura técnica, el valor del PR-G 159 puede explicarse en cuatro planos que se refuerzan entre sí:

1) Plano territorial (vertebración)

Tres municipios comparten un corredor caminable que ordena flujos, concentra el tránsito donde puede mantenerse y reduce la dispersión de huellas. No es solo un camino: es una forma de planificación suave del paisaje, compatible con la vida rural y con el uso público.

2) Plano de gestión (mantenimiento como conservación)

En Senderos Azules, la conservación no se declama: se implementa. Un sendero aprobado es un sendero que se entiende, se recorre con seguridad y se mantiene: drenajes prudentes, control de erosión, señalización suficiente, puntos de descanso y una experiencia comprensible. La mejora permanente y el seguimiento son, en la práctica, la política ambiental del camino.

3) Plano ecológico (madurez forestal y bioindicación)

El itinerario discurre por un entorno de alta madurez: mantos de musgo verde, líquenes visibles en troncos y copas, frondosas nobles como castaños y robles, y frutales tradicionales del mosaico rural. Los musgos hablan de humedad y microclima; los líquenes, de continuidad ecológica y calidad ambiental. En un bosque así, caminar es también aprender a leer.

4) Plano patrimonial y educativo (paisaje como aula abierta)

El PR-G 159 no solo conecta naturaleza: conecta memoria. Recupera caminos de carro y sendas de pastoreo que unían pueblos y áreas de trabajo, y sitúa al caminante en una geografía habitada durante siglos. Quintá de Cancelada conserva referencias que remontan el asentamiento al menos al año 411. Esa dimensión cultural se refuerza cuando el sendero se convierte en aula abierta: con trabajo de campo asociado al Campus de Lugo, colaboración con FP y cooperación investigadora internacional.

Al final, el distintivo no debería contarse como trofeo sino como compromiso: si la etiqueta se mantiene, es porque la gestión se mantiene. Y en el rural, sostener gestión es sostener futuro.

El PR-G 159 muestra que una infraestructura blanda (un camino bien trazado, bien señalizado y bien cuidado) puede ser, a la vez, conservación activa, salud pública, educación ambiental y patrimonio vivo. Ese es el sentido de que el interior cuente, también, en el mapa azul.

El 6 de marzo de 2026, en Cullera (Valencia), llegará el acto solemne de entrega de banderas. Pero el verdadero acto, silencioso, ya está sobre el terreno: cada paso bien guiado, cada tramo mantenido, cada bosque leído con respeto.

Nota de prensa

Listado de Senderos Azules 2026

Revista Lúa Nova nº 65: Ríos de vida e mans que dignificaron un territorio

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Treinta especialistas de ADEAC–FEE lo avalan por unanimidad: 16 años de conservación activa impulsada por CyN, cooperación municipal y voluntariado internacional.

La noticia es clara y, a la vez, profunda: ADEAC–FEE concede el galardón “Sendero Azul 2026” al PR-G 159 · Ruta Quintá–Río Donsal (18,2 km), tras un fallo unánime de un jurado multidisciplinar compuesto por 30 investigadores, profesores y profesionales de medio ambiente, salud, patrimonio natural, turismo, accesibilidad, educación física y deporte.
El Donsal discurre por una montaña interior acostumbrada a siglos de resignación. En ese escenario, un reconocimiento externo no es un adorno: es una verificación. Confirma que existe una infraestructura verde cuidada con método y que ese método puede ser entendido y respetado por instituciones, universidades y ciudadanía.

La candidatura, presentada por la Asociación Castaño y Nogal (CyN) y cofirmada por los Concellos de Becerreá, Navia de Suarna y Cervantes, culmina un proceso institucional preciso: preparación desde junio de 2025, presentación formal el 12/09/2025, remisión en noviembre de 2025 de un dossier documental en tres bloques verificables y comunicación oficial del resultado el 05/02/2026.

La Entrega de Banderas tendrá lugar el 06/03/2026 a las 12:00 h en el Castillo de Cullera (Valencia), con presencia confirmada del presidente de CyN, Antonio Álvarez González, y de los alcaldes de los concellos cofirmantes. Es un hito nacional para una cuenca que, durante demasiado tiempo, estuvo fuera del foco.

Lo que el Jurado ha avalado no es solo un trazado. Ha avalado una calidad integral: coherencia ambiental, salud y contacto responsable con la naturaleza, protección del patrimonio natural y cultural, accesibilidad entendida como información veraz y mejora progresiva, educación ambiental y uso público responsable.

En la Reserva de la Biosfera Os Ancares Lucenses e Montes de Cervantes, Navia e Becerreá, y cerca de Red Natura 2000 Ancares–O Courel, esta ruta reúne en pocos kilómetros un corredor de ribera y valle con fragas mixtas, carballeiras, soutos de castaños centenarios y bosque ripario, enlazando con paisajes de montaña interior que aún conservan autenticidad.

El patrimonio cultural no aparece como decoración: aparece como memoria útil. Molinos, ouriceiras, hornos, presas y canales tradicionales, y huellas históricas del territorio acompañan al caminante y convierten el recorrido en una lectura del paisaje: agua, monte y comunidad en una misma página.

Hay una clave que explica por qué este galardón importa: la continuidad.

En un entorno vivo, un solo año sin mantenimiento puede borrar años de trabajo. Mantener transitabilidad y seguridad exige volver, revisar, desbrozar, retirar caídas, limpiar drenajes, recomponer pasos y reponer señalización. No es épica; es disciplina.

Detrás de la calidad acreditada hay 16 años de trabajo sostenido desde 2009.

La construcción comenzó en 2010 y la señalización, dotaciones y la homologación se realizaron en 2013 con la colaboración de la Dirección Xeral de Conservación da Natureza (hoy DX Patrimonio Natural).

Después vino lo más duro: mantenimiento manual periódico, logística en un valle exigente y una economía social extraordinaria —herramientas, señalética, reposiciones, desplazamientos, seguridad y alimentación— sin financiación pública o privada estable. Una dedicación del núcleo promotor —pasión, responsabilidad y constancia— que roza la heroicidad y no tiene parangón en la sociedad civil.

El mapa humano de la candidatura es plural: promotores nativos, socios fundadores y equipo activo de CyN, cooperación municipal y voluntariado internacional de 18 países y 4 continentes, convocado para tareas concretas de recuperación de caminos tradicionales, apoyo al mantenimiento y dignificación del patrimonio.

La decisión unánime de 30 especialistas otorga una lectura estratégica: este no es un premio de “belleza”, sino de gestión. Aporta confianza al visitante, facilita interlocución con administraciones y abre oportunidades 2026–2028 para educación ambiental, prevención, accesibilidad progresiva, rutas guiadas y dinamización rural con respeto al territorio.

Para organizaciones y programas internacionales orientados a sostenibilidad y conservación —en la lógica de la Agenda 2030—, el caso del Donsal ofrece un ejemplo nítido: la sociedad civil puede organizar conservación activa, documentarla con evidencias y sostenerla en el tiempo junto a cooperación municipal.

Lo que hoy se celebra es el reconocimiento; lo que debe cuidarse mañana es la continuidad. Porque el monte no negocia con el olvido. Y el Donsal, como siempre, certificará el resultado con su forma más honesta de hablar: el agua, el musgo y el liquen.

Un sendero se abre una vez; la dignidad del territorio se construye volviendo.

Este premio reconoce a quienes volvieron.

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DANA, incendios, colas y silencios: el país real frente al plató político‑parlamentario y tertuliano

Hay un lenguaje que no se aprende en el Hemiciclo: el de la humedad. El musgo lo habla sin voz. El liquen lo firma sin tinta. Se instalan donde el tiempo pesa y el ruido no manda.

En Baliñas —en la cuenca del Donsal— el agua no es “tema”: es estructura. Cuando un regato se atasca, cuando un cauce se abandona, cuando una ladera se deja al azar, la naturaleza no negocia: responde. Y esa respuesta hoy se llama clima extremo: avenidas, inundaciones, pérdidas, barro.

Río Donsal encajado en fraga húmeda: la prevención natural existe, aunque no dé titulares

En paralelo, la política se ha acostumbrado a otra lógica: Congreso, Senado, tertulias. Mucha frase rápida; poca arquitectura preventiva. Mucha descalificación; poca evaluación. Mucha cuña; poca ejecución. Y el país real —trabajadores, mayores, estudiantes en prácticas, negocios y aldeas— hace lo que mejor sabe: aguantar.

Senda señalizada y roca viva: sostener y mantener antes del golpe —eso es gobernar de verdad

Los incendios también son examen: lo que no se limpia, arde; lo que no se gestiona, se convierte en combustible; lo que no se coordina, se convierte en tragedia. Después llega el ritual: el operativo como espectáculo y la prevención como pie de página.

La burocracia y la demora judicial completan el retrato: derechos que se consumen en plazos, silencios y recursos; empresas que se desangran en autorizaciones; comarcas rurales que pierden futuro esperando una resolución. Y, en el mundo del consumo, reclamaciones que deberían ser rápidas acaban convertidas en desgaste.

Por eso miramos el musgo: no como postal, sino como acusación. Nos recuerda que gobernar es mantener, prevenir, coordinar, reparar. Y que cuando el Parlamento y la tertulia se separan del país real, el clima —y la vida— los devuelve a la realidad con barro y ceniza.

Escorrentías visibles en el valle: el clima extremo convierte la falta de mantenimiento en daño


 

There is a language you do not learn inside a chamber: the language of humidity. Moss speaks it without a voice. Lichen signs it without ink. They settle where time is heavy and noise does not rule.

In the Donsal basin, water is not a “topic”; it is structure. When a stream is blocked and a riverbed is abandoned, nature does not negotiate: it responds. Today that response is called extreme weather—surges, floods, loss, mud.

A stream in a wet gorge: natural prevention exists, even if it doesn’t make headlines

In parallel, politics has grown used to a different logic: Congress, the Senate, talk shows. Many fast phrases; little preventive architecture. Many insults; little evaluation. Many soundbites; little implementation. And real life—workers, elders, students in internships, businesses and villages—does what it knows too well: endure.

Marked trail and living rock: sustaining and maintaining before impact — that is real governing

Wildfires are another exam: what is not maintained burns; what is not managed becomes fuel; what is not coordinated becomes tragedy. Then comes the familiar ritual: operations as spectacle, prevention as a footnote.

Bureaucracy and judicial delay complete the portrait: rights consumed by deadlines and silence; enterprises bleeding through permits; rural regions losing their future while waiting for a decision. Consumer complaints, too, become long desgaste when the system does not answer promptly.

That is why we look at moss—not as a postcard, but as an accusation. It reminds us that governing means maintaining, preventing, coordinating and repairing. And when Parliament and talk shows drift away from real life, climate—and life—bring them back with mud and ash.

Visible runoff in the valley: extreme weather turns lack of maintenance into damage

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