De la resignación al cuidado: “Sendero Azul 2026” en la cuenca del Donsal
Publicado por: acn en GeneralTreinta especialistas de ADEAC–FEE lo avalan por unanimidad: 16 años de conservación activa impulsada por CyN, cooperación municipal y voluntariado internacional.
La noticia es clara y, a la vez, profunda: ADEAC–FEE concede el galardón “Sendero Azul 2026” al PR-G 159 · Ruta Quintá–Río Donsal (18,2 km), tras un fallo unánime de un jurado multidisciplinar compuesto por 30 investigadores, profesores y profesionales de medio ambiente, salud, patrimonio natural, turismo, accesibilidad, educación física y deporte.
El Donsal discurre por una montaña interior acostumbrada a siglos de resignación. En ese escenario, un reconocimiento externo no es un adorno: es una verificación. Confirma que existe una infraestructura verde cuidada con método y que ese método puede ser entendido y respetado por instituciones, universidades y ciudadanía.
La candidatura, presentada por la Asociación Castaño y Nogal (CyN) y cofirmada por los Concellos de Becerreá, Navia de Suarna y Cervantes, culmina un proceso institucional preciso: preparación desde junio de 2025, presentación formal el 12/09/2025, remisión en noviembre de 2025 de un dossier documental en tres bloques verificables y comunicación oficial del resultado el 05/02/2026.
La Entrega de Banderas tendrá lugar el 06/03/2026 a las 12:00 h en el Castillo de Cullera (Valencia), con presencia confirmada del presidente de CyN, Antonio Álvarez González, y de los alcaldes de los concellos cofirmantes. Es un hito nacional para una cuenca que, durante demasiado tiempo, estuvo fuera del foco.
Lo que el Jurado ha avalado no es solo un trazado. Ha avalado una calidad integral: coherencia ambiental, salud y contacto responsable con la naturaleza, protección del patrimonio natural y cultural, accesibilidad entendida como información veraz y mejora progresiva, educación ambiental y uso público responsable.
En la Reserva de la Biosfera Os Ancares Lucenses e Montes de Cervantes, Navia e Becerreá, y cerca de Red Natura 2000 Ancares–O Courel, esta ruta reúne en pocos kilómetros un corredor de ribera y valle con fragas mixtas, carballeiras, soutos de castaños centenarios y bosque ripario, enlazando con paisajes de montaña interior que aún conservan autenticidad.
El patrimonio cultural no aparece como decoración: aparece como memoria útil. Molinos, ouriceiras, hornos, presas y canales tradicionales, y huellas históricas del territorio acompañan al caminante y convierten el recorrido en una lectura del paisaje: agua, monte y comunidad en una misma página.
Hay una clave que explica por qué este galardón importa: la continuidad.
En un entorno vivo, un solo año sin mantenimiento puede borrar años de trabajo. Mantener transitabilidad y seguridad exige volver, revisar, desbrozar, retirar caídas, limpiar drenajes, recomponer pasos y reponer señalización. No es épica; es disciplina.
Detrás de la calidad acreditada hay 16 años de trabajo sostenido desde 2009.
La construcción comenzó en 2010 y la señalización, dotaciones y la homologación se realizaron en 2013 con la colaboración de la Dirección Xeral de Conservación da Natureza (hoy DX Patrimonio Natural).
Después vino lo más duro: mantenimiento manual periódico, logística en un valle exigente y una economía social extraordinaria —herramientas, señalética, reposiciones, desplazamientos, seguridad y alimentación— sin financiación pública o privada estable. Una dedicación del núcleo promotor —pasión, responsabilidad y constancia— que roza la heroicidad y no tiene parangón en la sociedad civil.
El mapa humano de la candidatura es plural: promotores nativos, socios fundadores y equipo activo de CyN, cooperación municipal y voluntariado internacional de 18 países y 4 continentes, convocado para tareas concretas de recuperación de caminos tradicionales, apoyo al mantenimiento y dignificación del patrimonio.
La decisión unánime de 30 especialistas otorga una lectura estratégica: este no es un premio de “belleza”, sino de gestión. Aporta confianza al visitante, facilita interlocución con administraciones y abre oportunidades 2026–2028 para educación ambiental, prevención, accesibilidad progresiva, rutas guiadas y dinamización rural con respeto al territorio.
Para organizaciones y programas internacionales orientados a sostenibilidad y conservación —en la lógica de la Agenda 2030—, el caso del Donsal ofrece un ejemplo nítido: la sociedad civil puede organizar conservación activa, documentarla con evidencias y sostenerla en el tiempo junto a cooperación municipal.
Lo que hoy se celebra es el reconocimiento; lo que debe cuidarse mañana es la continuidad. Porque el monte no negocia con el olvido. Y el Donsal, como siempre, certificará el resultado con su forma más honesta de hablar: el agua, el musgo y el liquen.
Un sendero se abre una vez; la dignidad del territorio se construye volviendo.
Este premio reconoce a quienes volvieron.











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