Este blog, al igual que la asociación Castaño y Nogal, tienen su razón y motivación en la dignificación de los patrimonios, el paisaje y lucha en favor de la dignificación de lo rural, la belleza y la labor de los creadores y emprendedores. Hoy, de nuestra visita y recorridos por la Provenza, compartimos el comentario y reportaje sobre Vang Gogh que sigue.

Autorretrato

El holandés Vincent van Gogh (1853-1890), fue criado en el seno de una familia religiosa con su padre siendo un ministro. Está considerado uno de los principales exponentes del postimpresionismo. Pintó unos 800 cuadros (entre ellos 43 autorretratos y 148 acuarelas) y realizó más de 1600 dibujos, que le acreditaron como uno de los artistas más valorados del mundo.

Van Gogh recorrió a pie en la última etapa de su vida la región de la Provenza del sur este de Francia, en la que fue seducido por sus paisajes, el color y la luz de sus ciudades, pueblos, valles, la vida del campo, las cosechas y singularmente por los girasoles, que fueron fuentes de inspiración para sus cuadros y dibujos y fueron también motivo base que le llevaron a instalarse en el hotel-restaurante Carrel de la calle Cavalerie, 30, de la ciudad de Arlés.

Casa de Arlés en la que tuvo estudio Van Gogh

Cuando Vang Gogh elige en 1988 la ciudad de Arles para vivir y pintar, como lo habían hecho antes otros artistas japoneses, lo hizo para pintar cuadros durante los 14 meses que permaneció en esta ciudad provenzana, tiempo en el que se convirtió en un “artista del sol”, pintando paisajes de la zona con colores vivos, entre los que predominan los amarillos combinados con verdes.

A medida que Vang Gogh fue conociendo la naturaleza y paisajes del sur de Francia, tan extraordinariamente bellos, llegó a afirmar que no podía pintarla tan bella como era, y que lo absorbía tanto, que sólo podía dejarse llevar sin regla alguna, iniciando un período de máxima creatividad con más de 300 obras en 15 meses, entre las que se encuentran algunas de las más conocidas, como “Los Girasoles”, “Café la Nuit”, “La Silla de Van Gogh” o “la Casa Amarilla”.

El 8 de mayo de 1889 Van Gogh se muda de Arlés a la ciudad de Saint-Rémy, cuando sufría ya crisis nerviosas con un cuadro clínico afín al de un loco, por lo que tuvo que ser internado en el hospital Saint Paul de Mausole. Pese a su estado de hombre atormentado por esta época, Vang Gogh era un pintor consolidado y muy prestigioso, por lo que logra que le habiliten en el hospital un estudio para seguir pintando, trabajo del que disfrutaba, lo que le granjeó el aprecio del personal del centro, siendo el único paciente que podía salir del edificio hospitalario.

Litografía cuadro Van Gogh en exteriores Monasterio Saint Paul de Mausole

Durante el período en permaneció en el hospital de Saint Paul, Van Gogh realizó más de 100 dibujos y unas 150 pinturas, algunas muy destacadas, como Noche estrellada, Campo de trigo con cuervos y numerosos cuadros de olivos y cipreses.

De los lugares en que residió y pintó Van Gogh en Arlés, además de los Países Bajos y Bélgica, tan solo se conservan –lamentablemente- algunos. Su habitación en el hospital antes citado, junto con la iglesia románica, fue reconstruida. Otros han desaparecido, como la Casa Amarilla de Arlés. No obstante, todos los museos e instituciones con obras de Van Gogh en Europa unen fuerzas y se coordinan para mantener y promocionar el legado de Van Gogh.

De esta etapa de su vida es el cuadro titulado El Puente Van Gogh, situado en el canal que va de Arles a Port-de-Bouc,, uno de sus cuadros más conocidos y valorados. En la actualidad, el puente es monumento histórico.

Puente Vang Gogh en el canal que va de Arles a Port-de-Bouc, la provenza

En diciembre de 1888 Van Gogh perdió su oreja derecha en una pelea o reyerta con su colega Paul Gauguin, tras una trifulca frente a un burdel. Ahora, en una investigación en Alemania, según la BBC, cambia o modifica la versión de que se la había cortado él mismo en una rabanada con una espada en un momento de hombre atormentado, cuando residía en el hôtel-dieu Saint-Esprit. Al margen de la forma

Al margen de sus avatares personales y de salud, ninguno de ellos ni globalmente todos restan méritos a su obra ni a sus cuadros y belleza de sus paisajes y dibujos, propios de un genio y de un precursor.

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