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ESPAÑA ARDE. LA PREVENCIÓN NO LLEGA AL TERRITORIO: ¿Quién controla lo ejecutado y quién investiga lo omitido?

CyN reclama prevención verificable durante todo el año, protección efectiva de aldeas, bosques y cuencas, trazabilidad del gasto y diligencias cuando el terreno contradice al expediente.
El Donsal no es un decorado. El musgo registra la humedad; la fuente avisa cuando pierde caudal; la huerta conserva suelo trabajado; el camino abierto permite entrar, salir y vigilar. Allí, como en tantos territorios rurales de España, la prevención no es una consigna: se ve o no se ve.
A 23 de julio de 2026, CyN trabaja con una cifra superior a 123.000 hectáreas quemadas en España. Según la referencia pública facilitada por la Asociación sobre la visita del presidente del Gobierno, el 22 de julio, al gran incendio de Castilla-La Mancha, la superficie afectada cuadruplicaba ya la registrada en la misma fecha de 2025.
El número impresiona. Pero la pregunta decisiva no cambia aunque mañana aumente: ¿qué prevención llegó realmente al territorio antes de la primera llama?
CyN no sostiene que todo incendio pruebe un delito ni que toda superficie quemada permita atribuir una responsabilidad concreta. Sostiene algo anterior y más exigente: cuando se acumulan muertes, heridos, evacuaciones, viviendas amenazadas, espacios naturales afectados, obligaciones legales y gasto público, contar hectáreas no basta. Hay que comprobar, controlar e investigar cuando existan indicios objetivos.
1. El incendio empieza antes de la primera llama. Empieza cuando el camino deja de mantenerse; cuando el punto de agua no funciona; cuando la vegetación combustible alcanza la casa; cuando desaparecen la agricultura y el pastoreo; cuando una plantación uniforme sustituye al mosaico rural; cuando las brigadas preventivas trabajan de forma intermitente; cuando el plan se aprueba, el contrato se firma y nadie acredita qué quedó sobre el terreno.
El cambio climático agrava el calor, la sequía y la velocidad del fuego. Esa realidad no extingue las obligaciones públicas: las vuelve más exigentes. Cuanto mayor es el riesgo, mayor debe ser la prevención comprobable.

Huerta rural, alimento, presencia humana, suelo trabajado y discontinuidad frente al fuego
2. La prevención es eficaz cuando se ejecuta en otoño, invierno y primavera. Se trabaja cuando no hay cámaras ni columnas de humo. Exige planificación plurianual, personal estable, formación, medios, calendarios públicos y evaluación de resultados.
a) Planificación de plantaciones. No basta con plantar ni con contar árboles. Hay que decidir especies, densidad, diversidad, adaptación al suelo, distancia respecto de viviendas y caminos, disponibilidad de agua, mantenimiento y función preventiva. Una masa uniforme, abandonada y continua puede convertirse en combustible continuo.
b) Urbanismo de interfaz rural-forestal. Aldeas, viviendas aisladas y núcleos rurales necesitan accesos útiles, franjas de protección, depósitos e hidrantes, vías de evacuación, señalización, gestión de la vegetación y distancia suficiente entre combustible y edificación. La ordenación del territorio no puede terminar donde empieza el monte.
c) Caminos, fajas y discontinuidades. Una franja cortafuegos no existe porque figure en un plano. Existe cuando puede recorrerse, localizarse, fotografiarse y mantenerse. Lo mismo ocurre con pistas, áreas de maniobra y accesos para los medios de emergencia.
d) Agua disponible y localizada. Fuentes, depósitos, balsas, hidrantes y puntos de toma deben estar accesibles, señalizados, comprobados y adaptados a sequías más prolongadas. Un inventario sin caudal es un papel mojado y una emergencia seca.
e) Mosaico rural vivo. Huertas, frutales, prados, cultivos, pastoreo y presencia humana crean discontinuidades, mantienen caminos y permiten detectar antes el riesgo. Defender la agricultura y la ganadería extensiva no es nostalgia: es seguridad territorial.
f) Brigadas preventivas estables. Si el trabajo empieza cuando el cielo ya es naranja, no es prevención: es emergencia.
3. Del presupuesto al suelo: la trazabilidad que falta. Todo euro preventivo debería dejar una huella pública sencilla: actuación, ubicación, fecha, empresa o equipo ejecutor, coste, fotografías del antes y del después, comprobación técnica y estado de mantenimiento.
Si falta un eslabón, el expediente puede quedar verde mientras el monte queda naranja. La ciudadanía no necesita otra campaña de propaganda: necesita comprobar qué trabajo pagó y qué resultado permanece.
CyN propone mapas públicos de ejecución preventiva, abiertos y comparables. No mapas de intención. Mapas de obra comprobada.

Colmenas en el monte, biodiversidad, floración y actividad rural que mantiene paisaje
4. El rural no es paisaje de fondo: es infraestructura preventiva. Una fuente accesible, una huerta regada, un camino abierto, ganado que crea discontinuidad, vecinos que entran cada mañana por la puerta, abejas que encuentran flor y bosque autóctono diverso forman parte de una misma defensa.
Lo pequeño, cuando es continuo, protege lo común. Lo común, cuando se abandona, termina pagándolo toda la sociedad. La despoblación reduce vigilancia, mantenimiento y capacidad de respuesta temprana. Cada explotación que cierra, cada camino que desaparece y cada aldea que pierde presencia humana aumentan la fragilidad del territorio.
5. La extinción no puede cargar con el fracaso de todo el sistema. Brigadistas forestales, bomberos rurales, agentes medioambientales, sanitarios, fuerzas de seguridad, personal de protección civil y vecinos llegan cuando el fracaso ya tiene temperatura. Su trabajo merece respeto, estabilidad y medios suficientes.
La denuncia no se dirige contra quienes extinguen. Se dirige contra un modelo que exhibe helicópteros, retenes y comparecencias después del humo, pero rara vez permite conocer con la misma precisión qué prevención se ejecutó antes.
6. La política comparece después del humo. Después del incendio suele llegar la comitiva: cargos perfectamente peinados, ropa impecable, micrófonos y una ladera negra al fondo. Se anuncia que todos los medios están activados. Es necesario explicarlo; no es suficiente.
La pregunta no es cómo llegó el cargo a la comparecencia. Es qué llegó antes al monte. La ironía no trivializa el desastre ni se dirige contra las víctimas. Denuncia una escenografía repetida: visita, cifra, promesa y regreso al despacho, sin una cuenta pública equivalente de la prevención ejecutada.
7. El fuego levanta acta, pero no abre diligencias por sí solo. El fuego no prueba por sí solo una infracción ni dicta sentencia. Pero deja un acta material que no puede ignorarse: caminos cerrados, puntos de agua insuficientes, entornos de viviendas desprotegidos, franjas inexistentes, actuaciones no mantenidas o diferencias entre documentos y territorio.
Cuando existan indicios objetivos, las Fiscalías y los órganos judiciales deben valorar motivadamente la apertura de diligencias. Investigar no es condenar. Es comprobar antes de archivar.
La matriz mínima debe responder a seis preguntas: qué se planificó; dónde; cuándo; quién lo ejecutó o dejó de ejecutar; cuánto costó; y qué resultado quedó. CyN reclama información pública suficiente, dentro de los límites legales, sobre diligencias abiertas y archivadas, su objeto y la motivación de la decisión.

Mantenimiento real, la prevención se ejecuta con herramientas y continuidad antes del verano
8. La Unión Europea no puede limitarse a cartografiar la cicatriz. Copernicus-EFFIS permite observar perímetros y superficies quemadas. Esa información es esencial. Pero la imagen posterior no sustituye el control preventivo anterior.
La Unión Europea dispone de instrumentos de auditoría, control financiero, evaluación de programas, procedimientos de infracción y lucha contra el fraude. Cuando existan fondos europeos destinados a prevención, resiliencia, desarrollo rural, restauración o protección civil, debe poder conocerse dónde se ejecutaron, cómo se mantuvieron y qué resultado dejaron.
Si aparecen indicios que afecten a los intereses financieros de la Unión, deben activarse los mecanismos competentes. Si existen incumplimientos sistemáticos del Derecho de la Unión, corresponde su examen por la Comisión Europea.
9. Plenos monográficos y veinticinco años de memoria pública. La gravedad exige plenos monográficos en el Congreso, el Senado y los parlamentos autonómicos: sesiones de control con documentación previa, preguntas concretas y seguimiento público.
Deben comparecer responsables políticos actuales y anteriores; técnicos forestales; funcionarios de contratación, intervención y control; agentes medioambientales; mandos y miembros de brigadas; bomberos forestales y rurales; alcaldes; agricultores; ganaderos; comunidades de montes; asociaciones; universidades y especialistas en comportamiento del fuego.
La revisión debe abarcar, al menos, los últimos veinticinco años. Cada compareciente debe responder a la misma matriz: qué, dónde, cuándo, quién, cuánto y resultado. No es un juicio televisivo. Es memoria administrativa, verdad territorial y prevención futura.
10. Una factura de miles de millones que nadie presenta completa. La factura no termina en la extinción. Incluye reconstrucción, viviendas, infraestructuras, agricultura, ganadería, agua, erosión, emisiones, biodiversidad, patrimonio, turismo, salud y despoblación.
El Estado, las comunidades autónomas, los municipios, las aseguradoras y los fondos europeos contabilizan partes distintas. La fragmentación oculta el coste real de décadas de prevención insuficiente. CyN reclama una cuenta pública consolidada: extinción, daños, ayudas, reconstrucción, restauración ambiental y pérdida económica. Lo que no se mide se repite.
11. Diez exigencias que pueden comprobarse:
1. Planes de plantación y gestión forestal adaptados al territorio, no catálogos genéricos.
2. Normas exigibles de protección en la interfaz entre monte, aldeas y viviendas.
3. Brigadas preventivas estables y trabajo programado durante otoño, invierno y primavera.
4. Inventario operativo de caminos, fajas, puntos de agua, hidrantes y vías de evacuación.
5. Mapas públicos de ejecución con coordenadas, coste, responsable, fotografías y mantenimiento.
6. Auditoría independiente tras grandes incendios, muertes, viviendas afectadas o indicios de discordancia.
7. Apertura motivada de diligencias cuando existan indicios objetivos y motivación suficiente del archivo.
8. Plenos monográficos y comparecencias sobre los últimos veinticinco años.
9. Control europeo efectivo de fondos y políticas preventivas.
10. Protección institucional de quienes mantienen el territorio, en lugar de castigar o desincentivar su trabajo.
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Monterrei, Ourense, 2025, el fuego también alcanza el patrimonio, el paisaje y la memoria
12. Para que lo entienda cualquiera • Si el camino está cerrado, los equipos tardan.
• Si el punto de agua falla, se pierde tiempo.
• Si la vegetación combustible llega hasta la vivienda, el fuego también puede llegar.
• Si no se trabaja antes del verano, julio llega tarde.
• Si el gasto no se comprueba sobre el terreno, el papel puede estar verde mientras el monte está naranja.
Conclusión
España no puede seguir aprendiendo cada verano la misma lección y olvidándola cada otoño.
La extinción salva vidas y bienes. La prevención evita que la emergencia empiece. El control comprueba que el dinero llegó al territorio. Las diligencias determinan si hubo incumplimientos. Los parlamentos obligan a responder. La Unión Europea debe auditar los fondos y las políticas que financia.
No basta con contar hectáreas.
Hay que contar decisiones.
Y exigir resultados.
A aldea ten os papeis en regra. O monte pide que alguén baixe a comprobalo.
Fuentes
Presidencia del Gobierno-La Moncloa; Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO); Copernicus Emergency Management Service-European Forest Fire Information System (EFFIS); Informativos TVE/RTVE; Comisión Europea; Tribunal de Cuentas Europeo; CENDOJ; Constitución española, especialmente sus artículos 9 y 45; y normativa estatal y autonómica aplicable en materia forestal, protección civil, transparencia y control del gasto.

Ourense, 2025, la superficie quemada es suelo, agua, hábitat y tiempo perdido

Nuestro objetivo principal es promover, conservar y proteger el patrimonio histórico natural y cultural, dinamizar el medio rural y el entorno de Os Ancares, en la zona de Cancelada en los municipios de Becerreá, Navia de Suarna y Cervantes, a través de la recuperación de caminos históricos como rutas de senderismo, el mantenimiento de la ruta Quintá-Río Donsal, y organizar Campos de Trabajo Internacionales.
Tareas de conservación y limpieza del sendero tradicional a lo largo de las orillas de los ríos Donsal y Navia, trabajando alrededor de 5 horas al día, durante 5 días a la semana. Las tareas incluyen la rehabilitación de los antiguos elementos arquitectónicos existentes a lo largo del sendero, cortar maleza, hierba, reparar pequeños puentes de madera, pintar señales indicadoras y rastrillado. El trabajo es de intensidad media-baja.
Con una longitud total de 15,9 km., está situado en el municipio de Becerreá (Lugo), por el que discurre en un 80%, 18% por el de Navia de Suarna y 2% por el de Cervantes (Os Ancares), entorno Red Natura 2000 y reserva de la biosfera, en cuya ejecución participaron 23 voluntarios de 16 países y 3 continentes de SCI, más el Equipo impulsor de A Coruña, cooperantes locales, así como algunos de Barcelona y Sevilla.
La principal razón para integrarse en la Asociación es la posibilidad de conocer y trabajar con gente que tiene entre sus preocupaciones hacer que no desaparezcan núcleos y vestigios históricos en la Galicia rural, la preocupación por conservar el medio ambiente, mejorar los estándares de desarrollo y condiciones de vida de sus gentes, formulando propuestas, peticiones y quejas a las autoridades y administraciones públicas.