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DIÁLOGOS EN LA CUENCA: DONDE AÚN SE PUEDE VIVIR

Guion de cine mudo dialogado en el Valle de los Reyes literario de una cuenca de montaña: agua, sombra, fruto, memoria y manos.
Ruta Quintá–Río Donsal · PR-G 159
Sendero Azul 2026 · Asociación Castaño y Nogal (CyN)
No era solo orografía.
No era monte abandonado.
No era un paisaje bonito para mirar deprisa.
Era vida.
El Caminante llegó creyendo que venía a ver una ruta. La Cuenca lo miró con paciencia de siglos y le dijo:
LA CUENCA: Pues empiezas regular. Aquí no se mira primero al horizonte. Aquí se mira antes al suelo.
El Caminante bajó la vista.
Vio tierra húmeda, piedras viejas, roderas, muros secos, hojas del invierno, brotes nuevos, pontigos, restos de huerta, caminos que aún recordaban pasos y silencios que no estaban vacíos.
EL CAMINANTE: ¿Y qué había aquí?
LA CUENCA: Casa. Labranzas. Prados. Caminos. Senderos. Trabajo. Mesa. Y alguna lección que no cabe en una guía rápida ni en una postal con filtro.
La Huerta, que nunca tuvo demasiadas ganas de ponerse solemne, intervino desde la tierra:
LA HUERTA: Aquí se sembraron patatas, centeno y maíz. No daban para presumir. Daban para vivir. También hubo hortalizas: tomates, pimientos, lechugas cuando tocaba, berzas cuando apretaba, y paciencia todo el año.
El Caminante miró una ladera y preguntó por el vino.
LA CUENCA: Vino hubo durante siglos. Uva mencía y blanca. Vino de montaña: poco amigo del escaparate y bastante amigo de la conversación en el tajo y en la lareira.
Más adelante, un Castaño Viejo dejó que el Caminante apoyara la mano en su corteza. Pero avisó:
EL CASTAÑO VIEJO: Tócame con respeto. Yo ya criaba erizos y daba sombra antes de que inventaran el postureo.
EL CAMINANTE: ¿Eras importante?
EL CASTAÑO VIEJO: Importante, no. Esencial. Que es bastante más serio. Di sombra, castañas, madera, paciencia y alguna lección a quien no venía con demasiada prisa.
El viejo árbol calló un momento, como callan los que han visto pasar demasiados inviernos.
EL CASTAÑO VIEJO: También hubo nogales, manzanos, perales, cerezos, ameixas, fruta y moras silvestres. Aquí el hambre no se arreglaba con discursos ni posados.
El Agua apareció entre rocas, laderas, piedras y musgo. No levantó la voz. No le hacía falta.

EL AGUA: Yo seguí viniendo. Los que faltaron fueron otros.
El Caminante se agachó y tocó la corriente cristalina.
EL CAMINANTE: ¿Nunca te cansas?
EL AGUA: Me canso de que me llamen paisaje. Soy fuente, molino, energía, riego, frescura, memoria y música para quien todavía sabe estar callado. Cuando limpian el paso, hablo claro. Cuando tapan fuentes o abandonan caminos, me obligan a murmurar.
Sobre una piedra, el musgo y el liquen levantaban acta sin notario.
LA CUENCA: Mira el musgo. Mira el liquen. No hacen ruido, pero dicen mucho de la humedad, del aire, de la sombra y de la calidad ambiental que aún sostiene este valle.
Después pasó una Abeja, ocupadísima, como suelen estar las que sostienen el mundo sin pedir turno de palabra.
LA ABEJA: Yo no hago manifiestos. Hago miel.
EL CAMINANTE: Dicen que de la buena.
LA ABEJA: De la buena, sí. Para dulce falso ya está medio mundo y algunos fabricantes.
Desde las copas llegó un aviso.
EL CUCO: Cucú.
El Caminante buscó al Cuco y no lo encontró.
EL CAMINANTE: ¿Dónde estás?
EL CUCO: Donde siempre: avisando tarde a los despistados.
La Cuenca se iluminó un poco más.

LA CUENCA: Cuando canta el cuco, la primavera firma sin bolígrafo.
Entonces habló el Silencio. Y no era vacío.
EL CAMINANTE: Aquí hay mucho silencio.
EL SILENCIO: Mucho, no. El justo. El necesario para que vuelvas a oírte por dentro sin que nadie te grite desde una pantalla.
EL CAMINANTE: ¿Y eso cura?
EL SILENCIO: No exageres, que luego vienen los técnicos. Yo no prometo milagros. Solo hago sitio.
Pero no todo era belleza.
Entró el Abandono.
No vino corriendo. Nunca viene corriendo. Llegó como llega casi siempre: con maleza, zarzas, ramas caídas, muros vencidos, fuentes tapadas, caminos estrechados y miradores que empiezan a cerrarse.
EL ABANDONO: No te asustes. Yo voy despacio.
EL CAMINANTE: ¿Quién eres?
EL ABANDONO: Soy lo que pasa cuando todos dicen “qué bonito” y nadie vuelve con una herramienta.
La Huerta murmuró:
LA HUERTA: A este le encantan las frases largas: “está en trámite”, “ya se verá”, “no hay presupuesto”, “eso no es competencia nuestra”.
El Abandono sonrió.
EL ABANDONO: Y me alimentan bastante.
Entonces se levantó el valle.
No como ejército.
Como archivo vivo.
El Agua, el Castaño, la Huerta, la Piedra, la Abeja, el Cuco y el Silencio ocuparon su sitio.
Aquello no parecía un inventario de naturaleza. Parecía un valle con reyes sin trono: agua, sombra, fruto, piedra, pan, miel, memoria y manos.
EL ABANDONO: ¿Reyes? Yo solo veo piedras, agua, árboles, construcciones viejas y despoblación.
EL AGUA: Por eso no entiendes nada.
EL CASTAÑO VIEJO: Quien no distingue sombra de estorbo tampoco debería opinar sobre un valle.

LA ABEJA: Y quien pisa flores, que luego no venga preguntando por la miel.
Entonces apareció la Mano que Cuida.
Apartó ramas.
Limpió un paso.
Recolocó una piedra.
Dejó visible una señal.
Retiró madera caída.
No hizo discurso.
Hizo camino.
LA MANO QUE CUIDA: No vine a salvar el mundo. Vine a que no se cierre este paso. Por algo se empieza.
EL ABANDONO: Poca cosa eres.
LA MANO QUE CUIDA: Sí. Pero mañana pasa otro. Y pasado, otro. Así se derrota a los que viven de que nadie venga.
El Caminante miró de nuevo.
Ya no veía solo verde.
Veía cultivo, agua, fruto, sombra, mesa, trabajo y futuro.
EL CAMINANTE: Ahora entiendo. Esto no se visita. Esto se aprende.
LA CUENCA: Y se cuida. Aprender sin cuidar es turismo con buena letra.
El Caminante hizo entonces la pregunta que estaba esperando:
EL CAMINANTE: ¿Y aún se puede vivir aquí?
La Cuenca tardó en responder.
Primero mostró el agua.
Después el musgo.
Después el castaño.
Después la huerta.
Después la flor.
Después la mano.
Después el camino abierto.
LA CUENCA: Donde hay agua, sombra, fruto, memoria y manos, la vida no se ha ido del todo. Está esperando que la llamen bien.
Y al final, como quien no presume porque no lo necesita, añadió:
LA CUENCA: Aquí se cultivó vino durante siglos. Hubo hortalizas, patatas, centeno y maíz. Hay castañas, nueces, fruta, moras silvestres, agua, viento, aves, silencio y miel de la buena.
El Caminante siguió hacia dentro del sendero.
No se marchó.
Entró un poco más en la Cuenca.
Y la Cuenca, sin levantar la voz, dejó escrita su última cartela:
No soy una postal. Soy una posibilidad.
PRIMAVERA EN LA CUENCA: DONDE AÚN SE PUEDE VIVIR
Asociación Castaño y Nogal · CyN
Ruta Quintá–Río Donsal · PR-G 159 · Sendero Azul 2026


Nuestro objetivo principal es promover, conservar y proteger el patrimonio histórico natural y cultural, dinamizar el medio rural y el entorno de Os Ancares, en la zona de Cancelada en los municipios de Becerreá, Navia de Suarna y Cervantes, a través de la recuperación de caminos históricos como rutas de senderismo, el mantenimiento de la ruta Quintá-Río Donsal, y organizar Campos de Trabajo Internacionales.
Tareas de conservación y limpieza del sendero tradicional a lo largo de las orillas de los ríos Donsal y Navia, trabajando alrededor de 5 horas al día, durante 5 días a la semana. Las tareas incluyen la rehabilitación de los antiguos elementos arquitectónicos existentes a lo largo del sendero, cortar maleza, hierba, reparar pequeños puentes de madera, pintar señales indicadoras y rastrillado. El trabajo es de intensidad media-baja.
Con una longitud total de 15,9 km., está situado en el municipio de Becerreá (Lugo), por el que discurre en un 80%, 18% por el de Navia de Suarna y 2% por el de Cervantes (Os Ancares), entorno Red Natura 2000 y reserva de la biosfera, en cuya ejecución participaron 23 voluntarios de 16 países y 3 continentes de SCI, más el Equipo impulsor de A Coruña, cooperantes locales, así como algunos de Barcelona y Sevilla.
La principal razón para integrarse en la Asociación es la posibilidad de conocer y trabajar con gente que tiene entre sus preocupaciones hacer que no desaparezcan núcleos y vestigios históricos en la Galicia rural, la preocupación por conservar el medio ambiente, mejorar los estándares de desarrollo y condiciones de vida de sus gentes, formulando propuestas, peticiones y quejas a las autoridades y administraciones públicas.